Caja Navarra y Caja Canarias hicieron historia esta semana. Ambas se convirtieron en las primeras entidades de diferentes comunidades autónomas en sellar un acuerdo en España.
Esta integración, en principio, será virtual y se concretará a través de una herramienta llamada Sistema Institucional de Protección (SIP) que permite a dos entidades operar por separado en sus territorios, aunque funcionando como un solo grupo.
Esto no quiere decir que Caja Navarra y Caja Canarias harán desaparecer sus productos. No. Porque no se trata e una fusión, sino de una alianza que les permitirá funcionar como un solo grupo en asuntos como gestión de riesgo, morosidad y solvencia de los clientes.
El SIP es una propuesta que recoge el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), con la que el Gobierno para reordenar el sistema bancaria mediante la inyección de ayudas públicas, aunque la dos entidades ya han dejado claro que no utilizarán dinero público porque no piensan cerrar oficinas ni recortes de personal.
Con esta alianza, Caja Navarra y Caja Canarias crearán una sociedad central de servicios financieros que estará por encima de ambas entidades haciendo las veces de “paraguas”, permitiendo además que compartan todos sus productos.